martes, 24 de abril de 2012
Como una vela
sábado, 4 de febrero de 2012
Eso quiero
Fragmento extraído del prólogo del Libro 'Cartas para Claudia' de Jorge Bucay.
Quiero que opines sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí sin exigirme.
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides sin anularme.
Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces sin asfixiarme.
Quiero que me animes sin empujarme.
Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas sin mentiras.
Quiero que te acerques sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten.
Quiero que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas que HOY contás conmigo...
Sin condiciones.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Carta de pésame
Querida,
Ahora veo que el reino de Dios es un campo lleno de flores. A muchas decide dejarlas crecer y acabarse hasta que se marchiten en la vejez, a otras decide no dejarlas florecer, en cambio hay flores tan bellas que decide cortarlas en el momento que más bellas se encuentran.
Somos como flores querida. Tu madre era tan bella, con tanta luz y con tanto amor que Dios prefirió llevársela en su mejor momento, el mejor momento de Dios para tu mamá.
Felicidades por haberla amado tanto. Felicidades por dejarte amar tanto por ella. Felicidades por la Fé que de ella has incrementado. Felicidades por haber tenido como madre a una luz que hizo algo para hacer de este Mundo algo mejor.
Que Dios los siga bendiciendo siempre.
Con todo mi cariño, y todo mi corazón.
viernes, 14 de mayo de 2010
Breve descripción
Él.
viernes, 26 de febrero de 2010
Manual del Guerrero de la Luz
Por más difícil que sea su objetivo, siempre existe una manera de superar los obstáculos. Verifica los caminos alternativos, afila su espada, procura llenar su corazón con la perseverancia para enfrentarse al desafío.
Pero a medida que avanza, el guerrero se da cuenta de que existen dificultades con las que no contaba. Si permanece esperando el momento ideal, nunca saldrá del lugar; es preciso de poco de locura para dar el próximo paso. El guerrero usa un poco de locura. Porque en la guerra y en el amor, no es posible preveerlo todo."
Paulo Coelho, "Manual del guerrero de la luz".
lunes, 18 de enero de 2010
La invidente
Llega el oficial de operaciones a avisar al Capitán y a la sobrecargo principal que llevaremos a bordo a una invidente. Que no hay restricciones para llevarla sin embargo en caso de una evacuación la sobrecargo principal se encargaría de su seguridad. Salí justo fuera del avión sobre el túnel por ella. Ahí estaba y estaba sonriendo. Sin ver. El muchacho que llevaba la silla de ruedas la intrudujo al avión y entre el y yo le dimos el brazo para que se levantara y junto con la otra sobrecargo la dirijimos para sentarse. "más atrás, un poquito más atrás, ahí, justo ahí".
Dicen que los sordos desarrollan mucho más su sentido de la vista, y del tacto. Los ciegos así tienen mucho más desarrollado su sentido auditivo y kinestésico. Con la sonrisa tan pura y la expresión en sus cejas y ojos que tenía la Señora puedo jurar que su estado emocional era más puro y más hermoso que el de cualquiera de los que estábamos a su alrededor. Fue hace dos días eso, y sigo acordándome de su sonrisa.
Me arrepiento de no haber ido durante el vuelo con ella a hacerle una sola propuesta: cuénteme la historia de su vida. Hubiéramos aprendido tanto de ella. Solo verla revelaba lo plena, lo madura, lo sensata, lo feliz que la Señora debe ser.
Y dices: cómo esa mujer, a sus años, sin vista, confiada en su pequeño bastón y su oído para guiarse irradia tanta felicidad. Se ha de imaginar cada ruido, cada voz, cada sonido, y fabricar la imagen en su mente... y estoy seguro lo disfruta.
Qué bendición que podamos ver. Tener la imagen viva, colorida, intacta de lo que oímos, de lo que sentimos, de lo que somos, de lo que nos hace sentir. Como a veces dejamos de valorar lo que tenemos. Lo que usamos. Con lo que vivimos. Algo tan importante y a lo que estamos tan acostumbrados como la vista, y sin embargo parecemos padecer tantas veces esa ceguera de amor, esa ceguera de las necesidades de los demás, esa ceguera de valorar lo que tenemos.
Volvimos a ayudar a esa mujer de su siento al asiendo de la silla de ruedas. Le pusimos su bolsa en su vientre, su bastoncito en una de sus manos. Dijo: -me le dan las gracias a los pilotos.- Solo sonreí, y antes de quedarme con las ganas le dije: gracias a usted. Y en mi mente hizo eco y repetí: gracias a usted.
domingo, 3 de enero de 2010
Puedo escribir
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Yo no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise..
Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda